
El Raval de Santa Coloma pertenece a la trama más antigua del municipio, con parcelas estrechas, fincas de pocas viviendas y muchas medianeras compartidas. En este tipo de tejido, el humo de un incendio encuentra caminos que no existen en un bloque moderno: cámaras de aire entre medianeras, forjados de vigueta con relleno, falsos techos añadidos en reformas sucesivas y patios de luces minúsculos. El depósito acaba apareciendo en sitios que no tienen ninguna lógica aparente hasta que se entiende cómo está construida la finca.
Aquí la peritación exige leer el edificio antes que la mancha. Preguntamos por las reformas, miramos por dónde pasan las instalaciones y comprobamos si hay cámaras o huecos añadidos, porque son los que explican que una habitación alejada del fuego huela más que la contigua. Esa lectura previa es la que evita que se limpie tres veces la misma pared mientras el depósito real sigue escondido detrás de un tabique.
Qué peritamos en el Raval
En construcciones antiguas prestamos especial atención a la madera vista, al yeso original y a los acabados que ya no se fabrican, porque una limpieza agresiva puede destruir en diez minutos un elemento que no tiene reposición equivalente. Se prueba antes, siempre, y en una zona que no esté a la vista.
Fincas pequeñas
Pocas viviendas por escalera.
Medianeras compartidas
Cámaras y huecos entre edificios.
Reformas acumuladas
Falsos techos y trazados ocultos.
Patios mínimos
Ventilación escasa y olor retenido.
Qué tratamos en un inmueble de el Raval
Leemos la finca antes que la mancha, probamos sobre acabados originales, retiramos lo perdido y perseguimos el olor por cámaras, falsos techos y patios donde queda retenido.
Por qué nos llaman en el Raval
Nos llaman propietarios de fincas pequeñas, vecinos de casa baja y titulares de locales con vivienda encima. En el Raval también recibimos consultas de personas que compraron o alquilaron después de un incendio anterior y descubren un olor que nadie les había mencionado: en esos casos peritamos igualmente, porque un depósito antiguo se identifica y se trata, aunque el siniestro ya no dé derecho a reclamación. Saber qué se compró también tiene valor.
Cómo intervenimos en el Raval, fase a fase
Visitamos el inmueble, revisamos su construcción y sus reformas y te entregamos un informe que explica por qué el humo apareció donde apareció.
Visita técnica y mapa de daño
Recorremos el inmueble estancia por estancia, marcamos hasta dónde llegó el humo y levantamos un mapa de daño con fotografías fechadas. Ese plano es la base de todo lo demás y evita presupuestar a ojo un siniestro que casi nunca es homogéneo.
Diagnóstico del hollín y test de superficies
Identificamos si el depósito es seco, graso de proteína o clorado de plásticos, y hacemos pruebas de limpieza en zonas discretas de cada material. Así sabemos qué se recupera y qué producto lo recupera, sin experimentar sobre tu pared buena.
Informe de alcance para el perito
Entregamos un informe con el mapa, las pruebas, la lectura de corrosión y una lista honesta de lo no recuperable. Es el documento que tu aseguradora necesita para valorar, y el que evita que un daño tardío quede fuera del expediente.
Retirada, limpieza y desodorización
Retiramos lo perdido, aspiramos en seco antes de mojar nada, limpiamos cada superficie con el método que le corresponde y tratamos el olor en profundidad, incluidos huecos, conductos y textiles donde el humo se refugia.
Medición del aire y acta de entrega
Comprobamos partículas, olor residual y salubridad antes de devolver el inmueble, y firmamos un acta de entrega con lo hecho, lo sustituido y lo que queda pendiente de terceros. Sin acta no damos un siniestro por cerrado.
Conocer las fincas de el Raval ahorra días
Trabajamos en la trama antigua del municipio, con el cuidado que piden sus acabados. Mira los otros barrios, consulta los servicios o escríbenos desde contacto.
Preguntas frecuentes en el Raval
¿Podéis recuperarlo todo?
No, y desconfía de quien te lo prometa. Hay materiales muy porosos, textiles con hollín graso muy penetrado o electrónica atacada por cloruros que no tienen recuperación razonable, y decirlo a tiempo es parte del trabajo. Lo que sí hacemos es documentarlo con criterio para que se valore como pérdida en lugar de perderse dos veces: primero por el fuego y después porque nadie lo puso en el informe.
¿Qué es el acta de entrega y por qué insistís en firmarla?
Es el documento con el que cerramos: recoge qué se ha limpiado, qué se ha sustituido, qué zonas quedaron fuera de alcance, qué mediciones se hicieron y qué queda pendiente de terceros, como un electricista o una reforma. Sirve para que dentro de seis meses nadie discuta qué se hizo y qué no, y para que tengas una foto final del siniestro tan documentada como la inicial.
¿Humo u hollín en el Raval? Llámanos y peritamos el daño antes de tocar nada
936 940 451