Calidad del aire tras un incendio: cuándo se puede volver a dormir en casa

Calidad del aire tras un incendio: cuándo se puede volver a dormir en casa

Es la pregunta que más se repite y la que peor respuesta suele recibir. Después de un incendio, la gente quiere volver a su casa cuanto antes, y con frecuencia alguien contesta con un cálculo de servilleta: ventila unos días y ya está. La realidad es que la habitabilidad no se decide por calendario ni por olfato, sino por el estado real del inmueble y por lo que queda depositado en él. Vale la pena explicarlo con calma.

El olfato no sirve como criterio

El sistema olfativo se adapta con enorme rapidez. Una persona que pasa dos horas en una vivienda impregnada deja de percibir buena parte del olor, y al día siguiente lo nota mucho menos. Eso genera una falsa sensación de mejora que no se corresponde con ningún cambio en la vivienda. Por eso quien vive el siniestro suele infravalorar el problema, mientras que cualquier visita lo detecta al entrar por la puerta.

Qué queda en el aire después del fuego

Partículas finas en suspensión y resuspendidas al moverse por la casa, compuestos orgánicos volátiles procedentes de materiales quemados y, si ardieron plásticos, derivados clorados. A eso se suma lo que va liberándose poco a poco desde los depósitos de las superficies y los textiles. Es decir: mientras el depósito siga ahí, la vivienda seguirá emitiendo, y ventilar solo renueva el aire, no elimina la fuente.

Ventilar ayuda, pero no resuelve

Abrir ventanas es útil y conviene hacerlo, con dos matices. El primero es que hay que hacerlo de forma controlada: una corriente fuerte redistribuye el hollín seco por estancias que estaban limpias. El segundo es que la ventilación no toca los depósitos alojados en falsos techos, armarios, conductos y rellenos de tapicería, que son precisamente los que devuelven el olor cada vez que sube la temperatura o la humedad.

Los grupos que deben esperar más

Menores, personas mayores, embarazadas y quienes tienen patología respiratoria previa merecen un margen mayor de prudencia. No porque una vivienda ligeramente impregnada sea un peligro inmediato, sino porque la exposición mantenida es peor tolerada en esos casos y porque los síntomas —tos, irritación ocular, dolor de cabeza, garganta seca al despertar— aparecen antes y molestan más. Ante la duda, es preferible alargar unos días el realojo.

Qué comprobamos antes de devolver un inmueble

Hacemos una verificación en tres frentes: revisión visual de los depósitos residuales, incluidos huecos y zonas ocultas; medición de partículas en suspensión para comparar con el exterior; y una prueba de olor con la vivienda cerrada varias horas, que es cuando el olor residual reaparece si sigue habiendo fuente. Solo cuando los tres frentes son razonables damos el inmueble por entregable y lo dejamos escrito.

La prueba de la casa cerrada

Es la más sencilla y la más reveladora. Se cierra la vivienda un mínimo de seis u ocho horas, sin ventilar, preferiblemente con temperatura templada. Si al abrir la puerta el olor a quemado reaparece, hay depósito activo en algún sitio, por mucho que las paredes estén impecables. Ese es el momento de volver a buscar en armarios, rodapiés, conductos y textiles, no de comprar un ambientador.

Cuánto tiempo suele hacer falta

Depende del alcance, del tipo de depósito y de si hubo agua de extinción. Una vivienda que solo recibió humo de un incendio ajeno puede estar lista en pocos días. Una con fuego declarado en una estancia y depósito clorado puede necesitar semanas y, en parte, obra. Cualquiera que te dé un plazo cerrado antes de haber recorrido la casa te está vendiendo tranquilidad, no un diagnóstico.

Qué no hacer mientras tanto

No enciendas calefacción, aire acondicionado ni recirculación hasta que se hayan revisado los conductos, porque distribuirías el depósito a estancias que estaban limpias. No tapes el olor con ambientadores ni con velas: enmascaran el único indicador fiable que tienes. Y no vuelvas a instalar textiles, ropa de cama ni cortinas limpias en una vivienda que todavía no se ha verificado, porque volverían a impregnarse desde el primer día.

El realojo y quién lo paga

Muchas pólizas de hogar contemplan alojamiento alternativo cuando la vivienda queda inhabitable, y ese concepto suele estar infrautilizado porque nadie lo pregunta. Merece la pena consultarlo con tu compañía desde el primer día, guardar todos los justificantes de gasto y no dar por hecho que tienes que resolverlo por tu cuenta. Alargar unos días la vuelta a casa deja de ser un problema económico cuando esa cobertura existe, y permite hacer las cosas en el orden correcto en lugar de con prisa.

Habitabilidad no es solo aire

Antes de volver conviene comprobar también que la instalación eléctrica ha sido revisada, que no hay elementos inestables, que el agua caliente y la cocina funcionan y que no quedan residuos del siniestro en zonas de paso. Una vivienda puede tener un aire aceptable y seguir sin ser un sitio razonable para dormir. Por eso la decisión de reocupar debería tomarse con un criterio de conjunto y no únicamente con la impresión de que ya casi no huele.

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